EL AGITADOR DE MASAS

Luis Pacheco Manya - Suboficial Segundo - IN.                                                                             

DIRECCIÓN GENERAL DE INTELIGENCIA DEL C.C. DE LAS FF.AA DEL ECUADOR.

20 hombres de Inteligencia bien preparados, valen más que 200 armados.- Gral Rosso José Serrano Cadena.

Así como un ingeniero sabe que si sepulta dinamita en cantidades y formas apropiadas y las hace detonar, puede abrir una zanja de irrigación; un químico conoce que si lanza un trozo de sodio metálico al agua, la solución explota; así, el agitador, a su vez sabe que si escoge "consignas" apropiadas, desencadena una propaganda altísona, ordena a los líderes de las otras células a reunir gente y enviar sus cuadros para agitar y crear el caos.

Las organizaciones magisteriles, estudiantiles, laborales, políticas e inclusive indígenas, conocen de memoria que no deben mantenerse ajenos a las necesidades diarias y a las luchas de clase, ni desestimar tampoco su efectividad exclusivamente a ellas.  El objetivo de estas organizaciones es utilizar estas necesidades primarias y secundarias como un punto de partida desde el cual puedan conducir a las masas a una lucha violenta, en la que toda la naturaleza de agitaciones y propaganda deben ser concentradas, esta acción de las masas incluye una combinación de huelgas y demostraciones armadas y, finalmente una huelga general acompañada con insurrecciones violentas en contra del gobierno legalmente constituido.

Las técnicas empleadas para la fabricación de "huelgas" son relativamente sistemáticas; el hombre a través de la historia comprendió intuitivamente de que la mente puede ser manipulada e inducida, se imaginó y trabajó en estrategias para alcanzar este objetivo, utilizó todos los recursos para atraer a las masas a aceptar las creencias de sus líderes a su conveniencia, lo que vulgarmente se conoce como "lavado cerebral".  El hombre común inicialmente se resiste, pero el verbo exacerbante del "agitador" quiebra su voluntad gradualmente y termina dócil y manso como un infante recién nacido.

Para el inicio de estas operaciones, consideran los siguientes aspectos:

1. Pre-acondicionamiento

2. Selección de consignas

3. Creación de un núcleo popular

4. Agitación propiamente dicha

5. Creación de mártires

Una vez que los entrenados y disciplinados cuadros de agitadores extremistas se infiltran con éxito en las organizaciones, éstos quedan en posición de manipular eficientemente a sus dirigentes.  Los resentimientos legítimos e ilegítimos son presentados en un lenguaje de "lucha de clases", lo cual en realidad no es otra cosa que una diversa clase de apología al odio.

El siguiente paso es crear la imagen de un enemigo común, esto es, en nuestro caso y en toda América Latina el "capitalista explotador".  A más del grito de consignas, el aparato de propaganda procura acondicionar una actitud mental que, en el momento preciso, pueda convertirse en furia, para justificar la violencia de sus actuaciones. Para la selección de las "consignas", los agitadores tratan de crear obsesiones compulsivas temporales, ellas ayudan a pre-acondicionar al público o grupos específicos, como son: organizaciones profesionales, estudiantiles, trabajadores, campesinos, desempleados o minorías sectoriales marginadas considerados vulnerables y reclutables.  La repetición constante del lema escogido tiene como objetivo asegurar que se sobreponga a su conducta normal y en el momento preciso de rienda suelta a sus pasiones y frustraciones, llegando incluso a golpear a un enemigo personificado.

La creación de condiciones son tan bien hechas que, muchas veces, asuntos locales inflaman a la población y se convierten en problemas nacionales, en los cuales son ya incapaces de diferenciar grandes mentiras de verdades absolutas.  El objetivo es aprovechar las necesidades diarias de la clase obrera por más insignificantes que éstas sean para tomarlas como el inicio a fin de conseguir liderar a esta misma clase.

Luego, es necesario formar el núcleo de una turba, muchas veces, tarea simple: Se requiere únicamente movilizar un determinado número de miembros (célula) a la zona escogida.  Este grupo, inevitablemente, atrae un número igual de curiosos, descontentos, ociosos, simpatizantes y ciudadanos con sinceros resentimientos.

Cada célula envía cuotas para las movilizaciones a cualquier sitio del país y a cualquier costo.  En cualquier "manifestación", los principales agitadores suelen encontrarse en sitios alejados de las actividades y situados en lugares estratégicos desde donde pueden observar de mejor manera "el campo de batalla".  Si la manifestación es móvil, permanecen aparte de la masa; mientras los agitadores secundarios hacen parte de ella, son responsables de la dirección de la manifestación, de la seguridad y protección del líder; a éstos se los puede ubicar junto a los porta-carteles, iniciando el grito de "consignas" con muestras explosivas de resentimiento y odio.

A más del líder y de los porta-carteles, existen los mensajeros, disfrazados hábilmente, dan la impresión errónea de sus reales dimensiones, quienes llevan instrucciones para aumentar o rebajar el ritmo, cambiar consignas o incitar a la violencia con la distribución de material explosivo y bombas molotov, que llevan en las tradicionales mochilas estudiantiles.

En la promoción de huelgas, paros, mítines, manifestaciones o insurrecciones en general, los agitadores saben que el derramamiento de sangre es muy importante para dar el impulso apropiado a la "causa" que fomentan al momento.  Dicho derramamiento puede transformar un resentimiento sin significado en una "causa célebre".  Los participantes se creen una "comisión sacrosanta", encargada de "no olvidar a los mártires de su clase". De estos "mártires", Latinoamérica tiene por docenas, o mejor dicho parodiando una frase de nuestro Himno Nacional “a millar y surgir”.

Muchas veces, incluso han asesinado a propósito a sus simpatizantes, con el fin protervo de asegurar el éxito de la manifestación; y, en ocasiones hasta los accidentes son valederos para justificar sus acciones de violencia. En nuestro ámbito Tercermundista, estas manifestaciones son un creciente peligro para la sociedad civilizada, la manipulación de la turba crea, así, diversos problemas para los planeadores militares y servicios de inteligencia.

Es por esto que, a través de organizaciones militares internacionales, se podrían asegurar fondos, asesoramiento técnico y especialistas para cualquier país de América Latina que se encuentre asediado por la subversión, a fin de que estos recursos lleguen a organizaciones militares o policiales que demuestren voluntad y capacidad para vencer las actuaciones políticas de extrema izquierda. Nadie, por ejemplo, que haya observado las Convenciones de los Partidos Democráticos, de las Organizaciones Sindicales, o de cualquier otra organización de fachada de extrema izquierda, tendrá dudas de que nos falta organización para realizar contra-medidas de seguridad y propaganda. Las organizaciones civiles también deben luchar contra esta lacra social y desafiarlos; una de las armas más eficaces es la organización, la contra-propaganda en los medios de comunicación social (prensa hablada, escrita, t.v., etc) en los colegios secundarios y las universidades, los verdaderos estudiantes deben combatir a los estudiantes "profesionales" que tratan de dominar y sembrar el terror y el caos dentro de estos templos de enseñanza. El problema de contra-atacar la actuación de las masas exacerbadas por la máquina política de extrema izquierda no puede ser resuelta aisladamente, es imperativo buscar  una solución general del problema subversivo, planificando y ejecutando una política de Estado encausada bajo una organización adecuada, con una maquinaria trabajando imbuidos del espíritu militar, conjuntamente con la voluntad y bajo el lema de la Armada del Ecuador "Vencer o Morir".